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SANTA CLAUS, EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD Y DE LA COCA-COLA

01/12/2011

Por Carlos Hernández Soto

Santa Claus y la Coca-cola

Diciembre nos trae muchos recuerdos y leyendas. Una de ellas es la de Santa Claus, delicia de los niños. La palabra Santa Claus es una corrupción anglosajona de “Sinterklass”, el santo holandés que los hispanoparlantes llamamos San Nicolás, los anglófonos Saint Nicholas y los francófonos Papa Noël.

Santa Claus es el patrón de los holandeses, fundadores de la Nueva Amsterdam, convertida luego en Nueva York. Esta ciudad tiene una calle dedicada a “Saint Nicholas”. La Coca-Cola, campeona de venta, que ha convertido a tantos y tantas en adictos a la coca (que, con cola o sin cola, nos lleva al país de las maravillas), hizo suyo a Santa Claus.

En la Edad Media San Nicolás era el obispo de Mira, localidad de Licia, en el Asia Menor. Este santo era conocido entonces por una cualidad admirada por el pueblo: con su dedo anular, conservado como reliquia en Lorena, cerca de Nancy, en Francia, hacía milagros de sanación.

Pero además de taumaturgo, San Nicolás era conocido como un excelente mago. Gracias a sus apariciones providenciales, este fantasma bueno llegaba en auxilio de quien acudía a él y a veces traía consigo regalos. Así se apareció a tres pobres jovencitas, que no teniendo dotes para contraer matrimonio, podían caer fácilmente en la prostitución. De repente, por arte de magia, llegó ante ellas el santo milagroso y dadivoso y a cada una le regaló una bolsita de oro brillante. Así pudieron casarse. Hoy en día San Nicolás conserva todavía esas cualidades mágicas, al estilo del Harry Potter creado por la fantasía de K. Rowling. El mito se renueva.

El folclor de Santa Claus, convertido luego en Papá Noel, Father Christmas o Babbo Natale, lo presenta como un santo perteneciente a otro mundo, que aparece y desaparece de la nada para alegría de los niños y de la gente juguetona.
Nicolás es, pues, un espíritu o duende travieso, distribuidor de la abundancia y garante de la fecundidad. En nuestro tiempo, Santa Claus asume diferentes formas. La de “espíritu de la Navidad” (paz, fraternidad y generosidad) se puede convertir en el espíritu de la Coca-Cola y hasta en el folclórico y paternalista “Llegó Papá” de la política dominicana.

El hombre es un mago o demiurgo de la plasticidad, de la conveniencia y del interés. Necesita de mitos, de duendes, de dioses, de poetas demiurgos, de santos fantásticos, de curanderos y de taumaturgos que producen el olvido o la transformación de la triste realidad cotidiana.

Si hay un tiempo mítico por excelencia, ese es el de la Navidad y Año Nuevo, tiempo en que vuelven a estar juntos, en la imaginación, los lobos y los corderos.

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From → Nuestro tiempo

2 comentarios
  1. Glenis Tavarez Maria permalink

    Excelente Carlos. Gracias por tanta sapiencia concentrada.
    Glenis

  2. Marina Cardona permalink

    Cuánta información he recibido a través de esta nueva entrada. Y además en forma grata, interesante y con esa chispita de humor sobre nuestro entorno local.
    ¡¡¡Eres admirable!!!

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